THEO DE GOLDEN
Allen Levi
Un anciano portugués, acaudalado y proveniente de Nueva York se queda a vivir en la ciudad sureña de Golden durante un tiempo indeterminado. Desde el principio de la novela se describe como una persona observadora, extremadamente amable y amigable. Pronto se hace con un círculo de amigos entrañables en la ciudad que le ayudarán a llevar a cabo una misión que él mismo se ha encomendado, y que es regalar los retratos pintados por un artista local a las personas retratadas.
Cada vez que en la fuente de la ciudad regala un retrato, se desencadena, gracias a la capacidad de escucha del anciano Theo una historia de vida con sus frustraciones, sus alegrías, sus tristezas y a veces, con todo a la vez. Los distintos personajes describen vivencias que cualquier lector puede identificar en ocasiones como propias, y mientras se liberan.
Alrededor del anciano se crea un mundo agradable, aunque quizá a ratos demasiado edulcorado. No obstante, me parece un relato aleccionador, que resalta la importancia de la escucha, de la empatía, de la belleza, de la amabilidad, de la observación, de la mirada sincera y de la sonrisa, entre otras cosas.
Por supuesto, si bien el protagonista no sabe que va a hacer en Golden a su llegada, si que está allí con un propósito, pero para saberlo…habrá que leer el libro.
Indudablemente, la idea del relato es original. Me parece entretenido y de lectura agradable. A veces es … “demasiado” bonito, pero me ha gustado. Bajo el disfraz de una novela, podemos encontrar profundas reflexiones en la que todos los que formamos parte de nuestra sociedad, deberíamos detenernos de vez en cuando.
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